sábado, 27 de diciembre de 2025

Cantando en sueños

 17 de agosto del 2025

Tuve este sueño cuando fui a ver a mi hermana; era una temporada fría en Lima, al menos para mí, que vivo en una zona muy cálida.

Ese día, me dormí rápido, como a las 11 más o menos. 

En mi sueño estaba echada en el primer nivel del camarote, el mismo lugar donde me quedé dormida la noche anterior. Era de mañana, la luz era tenue pero ya iluminaba todo el cuarto a través de las cortinas.

Entonces, sin ninguna razón, empecé a cantar una canción mientras veía las maderas de la tarima del segundo piso del camarote.

Tiqui-tiqui-ti, tiqui-tiqui-ti, mentiroso….

Mientras cantaba, el sonido de una guitarra iba repitiendo la melodía al unísono. 

Entonces, como si una cámara en tercera persona se tratara , vi la ventana del cuarto de mi casa , no la del lugar donde dormía, que es un cuarto que tengo en la casa de unos familiares.

Era como si la cámara hiciera un zoom lento y diera la sensación de que algo fuera a “ocurrir”. La iluminación era fría, similar a la luz blanca de un hospital, pero al mismo tiempo opaca, se podría decir que la escena estaba ambientada en la noche .Mientras tanto, de fondo musical, yo cantaba la canción con la guitarra siguiéndome. Todo parecía la escena de una película. 




Creí que algo sucedería, pero no pasó nada, volví  a estar de nuevo recostada en la cama. En ese momento, dejé de cantar, pero la guitarra todavía seguía sonando. Entonces sentí cierta inquietud, me pregunte quien tocaba; yo no había puesto ninguna pista.

En ese rato sentí que todo se había vuelto muy extraño, me dije a misma: “quizás estoy soñando”.

Una cosa  que suelo hacer cuando me doy medio cuenta de que estoy en un sueño y quiero despertar, es cerrar con fuerza los ojos y abrirlos; pero en este caso, no podía, estaba muy cansada, muy somnolienta.

Así que solo me quedé ahí, mientras la guitarra replicaba la melodía de la canción. 

(sonido de guitarra)

Le pregunté a mi hermana que estaba durmiendo a mi costado, “¿me escuchaste cantar ?” Ella no respondió. 

Más tarde, cuando ya estaba despierta del todo , mi hermana me dice: "oye, ¿por qué me preguntaste si te escuche cantar".


La canción que canté en mi sueño se llama “Gavilàn” , es de la cantautora Violeta Parra. Estuve escuchándola a fines del 2022 y a principios del 2023 junto a otras de sus canciones. Me llamó la atención por la carga emocional que percibí en ella, ,además, le sentí un aire intrigante y oscuro. 

En mi sueño también lo sentí así , casi como estar en el momento previo de una escena de miedo. 



domingo, 10 de agosto de 2025

Las aulas

Las aulas

Escrito el 14 de abril del 2021

Este fue un sueño terrorífico que tuve un sábado.

Estaba en el salón de clases de un colegio, era de mañana. Había dos puertas cerradas. Una de ellas, ubicada al final en el extremo derecho, proyectaba la luz del día, pero no me acerqué a cerciorar a pesar de estar bastante cerca, creo que daba al patio del “colegio”.

La otra, ubicada en la pared lateral derecha, cerca de la pizarra, daba la impresión de dar hacia el pasillo, así que abrí esa puerta para empezar ya que quería salir de ahí.

Pero cuando la abrí solo había otro salón lleno de carpetas. Abrí de nuevo la puerta de salida de ese salón de clases, pero me encontré con otro más.

Continué abriendo puertas que me llevaban de un salón a otro, y a otro, sin encontrar salida... Empecé a desesperarme, era una situación interminable, solo puerta tras puerta.


En algunas aulas había personas que sólo se sorprendían fugazmente al verme, pero luego seguían en su realidad como si yo no existiera.

Luego de abrir tantas puertas, hubo una que me condujo a una especie de quinta, de “barrio”, con muchos callejones estrechos que le daban aspecto de laberinto. En este punto, hasta ya deseaba regresar al salón donde empecé.

Lo que viene a continuación, tal vez sea la cúspide del sueño. Abrí una puerta que me condujo a un campo abierto de pasto seco, no había nada más que un granero a la distancia. Tuve la idea de que ese era el final.

Entré al granero y encontré grandes pedazos de carne de res colgada verticalmente como en los mercados. Seguí explorando el lugar, silencioso y deshabitado, hasta que sentí pánico al escuchar unos quejidos extraños, la carne colgada se retorcía y se balanceaba en el gancho como si aún estuviera viva.

Salí volando de ahí …pero mientras corría noté que un perro rabioso me estaba persiguiendo muy de cerca.

Esta parte del sueño es poco clara, subí por una escalera de techo para tratar de huir del perro. Creo que deseé tanto salir de allí que aparecí nuevamente en los salones.

(Fue bastante raro que un perro intentara matarme, los perros nunca me han atacado en ningún sueño).

Una vez que estuve en el salón de clases, encontré a una chica que se acercó a mí y me preguntó si estaba buscando la salida. Nuestra conversación fue más o menos así:

Ella: ¿Tú también estas buscando la salida?

Yo: Sí, no sé qué pasa, pero no puedo encontrar la salida

Ella: A mí también me pasa lo mismo, estoy buscando desde hace rato, ¿buscamos juntas?

Yo: Claro, hay que buscar, ¡vamos!

Me sentí muy aliviada al saber que no era la única que estaba perdida ahí y todo se volvió menos extraño de alguna forma, empezaba a creer que sí podríamos salir de allí. Abrimos muchas puertas, pero ahora el tiempo fluía más rápido, algo que suele suceder en mis sueños cuando están cerca de finalizar.

Conseguimos llegar al punto de partida, el primer salón del sueño, entonces me desperté.

 

 

viernes, 2 de mayo de 2025

Conversaciones en la madrugada

 Jueves, 1 de mayo del 2025

Lo que me ha sucedido recientemente ya me ha pasado otras veces. De vez en cuando, durante el día, tengo momentos de reflexión sobre algo nuevo que estoy aprendiendo de mí misma, del entorno, o de algo que me interesa. 

Y cuando me duermo, y semi despierto de casualidad en la madrugada, o entro en ese estado entre el sueño y la vigilia durante algunos minutos de la mañana (aclaro: que estoy más dormida que despierta), me sorprendo “pillando” a mi mente hablando sobre eso, pensando , resolviendo problemas, e incluso —me parece— debatiendo conmigo misma.

Esto me resulta muy curioso y divertido , aunque también me impresiona, porque a pesar de sentirme más una observadora que una presente activa en la conversación, mi mente piensa rápido y con claridad, como si intentara llegar hasta el fondo de la “cuestión”. Y eso me llama mucho la atención: que esa forma de pensar, que se supone requiere de más energía, ocurra cuando me encuentro en un estado de conciencia medio apagada.

Hace un par de días, tenía que hacer un viaje muy largo a la ciudad para llevar a mi gatita a un veterinario especialista, por tanto debía dormir temprano.

Pero al final, dormí tarde porque se me fue el día (digámoslo así) y alrededor  las 5 de la mañana, entré en un estado de duermevela, donde estuve más dormida que despierta. Allí, una vez más, pillé a mi mente conversando. Esta vez sobre espiritualidad, naturaleza e identidad. Era como escuchar una conversación en la que más que ser una participante era una oyente. Entonces pensé “qué interesante se está poniendo esto”, aunque también me dije: por favor, necesito dormir porque me tengo que levantar en media hora y no quiero.

En conclusión, transitar por este estado me ha ayudado ver las cosas desde otros enfoques, encontrar respuestas a los problemas que atravieso e incluso sentir que tengo una especie de guía interna.