domingo, 10 de agosto de 2025

Las aulas

Las aulas

Escrito el 14 de abril del 2021

Este fue un sueño terrorífico que tuve un sábado.

Estaba en el salón de clases de un colegio, era de mañana. Había dos puertas cerradas. Una de ellas, ubicada al final en el extremo derecho, proyectaba la luz del día, pero no me acerqué a cerciorar a pesar de estar bastante cerca, creo que daba al patio del “colegio”.

La otra, ubicada en la pared lateral derecha, cerca de la pizarra, daba la impresión de dar hacia el pasillo, así que abrí esa puerta para empezar ya que quería salir de ahí.

Pero cuando la abrí solo había otro salón lleno de carpetas. Abrí de nuevo la puerta de salida de ese salón de clases, pero me encontré con otro más.

Continué abriendo puertas que me llevaban de un salón a otro, y a otro, sin encontrar salida... Empecé a desesperarme, era una situación interminable, solo puerta tras puerta.


En algunas aulas había personas que sólo se sorprendían fugazmente al verme, pero luego seguían en su realidad como si yo no existiera.

Luego de abrir tantas puertas, hubo una que me condujo a una especie de quinta, de “barrio”, con muchos callejones estrechos que le daban aspecto de laberinto. En este punto, hasta ya deseaba regresar al salón donde empecé.

Lo que viene a continuación, tal vez sea la cúspide del sueño. Abrí una puerta que me condujo a un campo abierto de pasto seco, no había nada más que un granero a la distancia. Tuve la idea de que ese era el final.

Entré al granero y encontré grandes pedazos de carne de res colgada verticalmente como en los mercados. Seguí explorando el lugar, silencioso y deshabitado, hasta que sentí pánico al escuchar unos quejidos extraños, la carne colgada se retorcía y se balanceaba en el gancho como si aún estuviera viva.

Salí volando de ahí …pero mientras corría noté que un perro rabioso me estaba persiguiendo muy de cerca.

Esta parte del sueño es poco clara, subí por una escalera de techo para tratar de huir del perro. Creo que deseé tanto salir de allí que aparecí nuevamente en los salones.

(Fue bastante raro que un perro intentara matarme, los perros nunca me han atacado en ningún sueño).

Una vez que estuve en el salón de clases, encontré a una chica que se acercó a mí y me preguntó si estaba buscando la salida. Nuestra conversación fue más o menos así:

Ella: ¿Tú también estas buscando la salida?

Yo: Sí, no sé qué pasa, pero no puedo encontrar la salida

Ella: A mí también me pasa lo mismo, estoy buscando desde hace rato, ¿buscamos juntas?

Yo: Claro, hay que buscar, ¡vamos!

Me sentí muy aliviada al saber que no era la única que estaba perdida ahí y todo se volvió menos extraño de alguna forma, empezaba a creer que sí podríamos salir de allí. Abrimos muchas puertas, pero ahora el tiempo fluía más rápido, algo que suele suceder en mis sueños cuando están cerca de finalizar.

Conseguimos llegar al punto de partida, el primer salón del sueño, entonces me desperté.

 

 

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